Archivo | mayo, 2015

Lo que no se dice del paro de docentes

5 May

Conseguir que Colombia sea el país más educado de América Latina, es un reto que no sólo debe asumir el magisterio colombiano sino que lo debe asumir sin ningún temor, el gobierno colombiano, acá se encuentra la primera diferencia entre los papeles que deben asumir los principales actores de tan maravilloso objetivo.

imagesEl paro de los docentes en el año 2015, ha sido, a mi juicio, mal manejado por las distintas dirigencias sindicales, por FECODE principalmente y algunos docentes que apresuradamente salen a decir ante los diferentes medios de comunicación, verdades de arraigo, pero que marcan la diferencia con lo que dice el gobierno nacional. Ante los medios de comunicación, que son los encargados de visibilizar el cese de actividades, el gobierno, FECODE y los mismos docentes, entregan a los padres de familia versiones que sólo dan a entender que el principal problema para el magisterio, es el salario y, este tema, en un país donde la gran mayoría de colombianos sobreviven con un salario mínimo, es aprovechado por el gobierno colombiano, para hacer ver a los docentes, como unos beneficiados de la política estatal, pago de salarios, primas, vacaciones, horario de trabajo y todo, debidamente manipulado y entregado a cuenta gotas, para beneficio del gobierno y en detrimento de las peticiones del magisterio.

Cuáles son las reales pretensiones del magisterio colombiano con el cese de actividades?, PRINCIPALMENTE, DEFENDER LA EDUCACIÓN PÚBLICA COMO UN DERECHO DE LOS COLOMBIANOS A RECIBIR UNA EDUCACIÓN CON CALIDAD… ese es el principal objetivo… pero a los colombianos, se han encargado los mismos dirigentes sindicales y docentes, de desviar este objetivo como el principal del cese de actividades y el gobierno nacional, aunque reconoce la inequidad en el salario del magisterio, se ha encargado de mostrar a los docentes como unos mercaderes que sólo les interesa su salario y nada más.

Sólo algunos docentes, tímidamente han intentado mostrar a la nación, las problemáticas del sistema educativo colombiano, algunas de las cuales, ni siquiera han salido a la luz pública por los noticieros ni por los comunicados de los diferentes sindicatos en el país. El Día “E” tal y como lo resaltó el Ministerio de Educación, es un día donde los directivos, docentes y administrativos de las escuelas oficiales del país deben reflexionar y analizar su desempeño educativo, representado en un número llamado Índice Sintético de Calidad Educativa (ISCE) y elaborar un plan de acción acorde con las metas trazadas por el ministerio. “No es justo que en el Chocó, Córdoba o en Santander un porcentaje alto de los jóvenes sea analfabeta o esté en niveles insuficientes, con el mismo presupuesto que maneja un colegio privado promedio en Bogotá como el Campo David, que tiene tan buenos resultados“.

Como en nuestro país se desconoce cómo funciona la educación, fácilmente un padre de familia desprevenido y que escucha estas declaraciones en los medios de comunicación nacionales, piensa que el problema de la educación está en esos tres elementos que señala claramente el día E: LOS ADMINISTRATIVOS, LOS DIRECTIVOS Y POR SUPUESTO, LOS DOCENTES, pero, ¿es esto totalmente cierto?

Hasta hace unos quince o veinte años, los colegios públicos solían competir, ¿por cuál era el más prestigioso? ¿Por qué ha cambiado tanto el panorama?, bueno, algunos aspectos que se deben traer a colación y análisis en este aspecto, es el de la inclusión. Pero ¿Acaso es mala la inclusión?, No es esta directriz, una forma de evolucionar como sociedad? La respuesta obviamente es, Sí, pero esta política consignada en el Plan Decenal de Educación 2006-2016 equiparó la diversidad étnica, de género, de orientación sexual y de credo, con la aceptación obligatoria de estudiantes sin importar deficiencias elementales y hasta discapacidades físicas y mentales.

Hoy en día, es un delito que una institución oficial (las del Chocó, Córdoba o Santander) no acepte a un estudiante discapacitado en su escuela, pero vaya al “Campo David” en Bogotá a ver cuántos encuentra. Esto, sumado a la política de fusión de establecimientos educativos, y también a la política de gratuidad, que entre muchas otras consecuencias, provocó que los colegios públicos dejaran de hacer pruebas de admisión y que literalmente se metiera todo el mundo. ¿Resultado? Los colegios públicos se llenaron de estudiantes que no están obligados a hacer nada, porque la política oficial hace prohibitivo filtrarlos.

Pregunta: ¿Se le puede EXIGIR calidad a un colegio que NO PUEDE EXIGIR calidad de sus estudiantes?

No siendo lo anterior suficiente, existe otra razón por la que los colegios de “Chocó, Córdoba o Santander” no pueden rendir al igual que “Campo David” y esto es la relación alumno-docente. Mientras que para el “Campo David”, ni para ningún otro colegio privado, existe reglamentación sobre el número de estudiantes que deben mantener en el aula, oscilando este entre 10 y 25, para los colegios oficiales aplica el Decreto 3020 de 2002, que especifica que el número MÍNIMO (es decir, máximo lo que sea) de estudiantes en un aula de clase debe ser de 32.

¿32? No parece mucho ¿verdad? Pero hagamos el siguiente ejercicio, la escuela República de Bahrein (por lo del partido amistoso de Colombia) tiene un solo salón de clases, con una sola maestra. El aula tiene 32 estudiantes, así que cumple con la norma ¿no? ¿Qué pasa si de repente llegan 20 estudiantes más? La maestra tendría ahora 52 estudiantes ¿Se imagina usted dar clases con media centena de niños? Pero la maestra no puede hacer nada, porque no puede solicitar otro profesor y abrir un segundo grupo, porque necesitaría que entre ambos promedien 32. Es decir, a menos que la maestra tenga un aula con 65 hacinados estudiantes, tiene que arreglárselas como pueda.

¿Ven? Por esta razón es que en la mayoría de colegios de “Chocó, Córdoba y Santander” se encuentran salones con 40, 45, y hasta 50 estudiantes, sin que esto sea “anormal”; me consta, que en una institución hubo un caso de un aula con 72 estudiantes.

Pregunta: ¿Se le puede exigir la misma calidad de educación a un docente con 15 estudiantes que a uno con 45, 50 o más?

Una consecuencia directa de la política de gratuidad y los subsidios de Familias en Acción, es el simple, pero significativo hecho de que el padre de familia no está económicamente afectado por el desempeño de su hijo. En el “Campo David” y en otros colegios privados, el padre de familia, además de matrícula, transporte y alimentación, debe pagar las llamadas mensualidades. Esto genera un sentido de creciente responsabilidad porque no es poco lo que están invirtiendo en sus hijos y si estos no aprovechan la inversión, literalmente están perdiendo plata. En los colegios públicos, al no tener los padres que pagar nada, se pierde el sentido de la responsabilidad, pues da lo mismo que el estudiante aproveche o no aproveche la educación que se le imparte en el colegio.

Preguntas: ¿Se le puede exigir calidad a un docente de un colegio donde importa más la cantidad que la calidad? ¿Exigir calidad donde los padres de familia no se sienten responsables de la formación de sus hijos?

Calidad de la educación cuando se planteó con el decreto 230 de 2002, Artículo 9. Promoción de los educandos. Los establecimientos educativos tienen que garantizar un mínimo de promoción del 95% de los educandos que finalicen el año escolar en cada uno de sus grados. Al finalizar el año, la Comisión de evaluación y promoción de cada grado debe ser la encargada de determinar cuáles educandos deberán repetir un grado determinado. Es decir, un estudiante podía pasar el año, con 2, 3, 4 o más áreas perdidas. La perversidad del asunto es apenas obvia: de un colegio de ochocientos estudiantes, solamente pueden perder el año cuarenta de ellos, contando las jornadas de mañana, tarde y noche. De esta manera, el quehacer pedagógico de los maestros debe responder a la exigencia de dejar tan sólo a “los más malos de los malos”. Este desafuero fue parcialmente solucionado con el decreto 1290 de 2009.

El decreto 1290 dice que los papás deben acompañar los procesos en casa, que la familia es la primera responsable de la educación y formación de los hijos y que la escuela está encargada de continuar ese proceso con su ayuda, pero los padres siguen convencidos de que la escuela es una guardería (es la queja a diario estos días de cese de actividades, ¿qué hacer con los niños?). Cuando no hay clase protestan, pero cuando sus hijos deciden no asistir, los mandan a almorzar al restaurante escolar. La ley del embudo también va al colegio.

Sin embargo, y con el ánimo de mejorar la calidad, con el día E, surge la herramienta del Índice Sintético de la Calidad Educativa (ISCE), con 4 componentes a valorar, uno de ellos es la promoción, llamado como eficiencia. En este componente, la institución educativa, entre más alta sea la promoción, más calificación tendrá. Con el mensaje que se reconocerán incentivos monetarios a los colegios que mejoren su índice de calidad y esta promoción es uno de sus componentes, la promoción de estudiantes mejorará notablemente, pero no así la calidad de la educación, casos se han visto en los países del OCDE.

Pregunta, ¿qué se puede esperar de estudiantes formados con métodos tan flexibles, que se premia a quien no quiere estudiar, con la promoción del grado?

El reconocimiento adicional por gestión, reglamentado en el decreto 172 de 2014, es un bono extra por cumplir parámetros de cobertura, es decir, que maximice el número de estudiantes por docente, por consiguiente, salones hacinados.

El segundo criterio es promoción, es decir que se premia al que pase más estudiantes, así estos no cumplan con los mínimos establecidos para cada grado. Es por esta razón, y no por culpa de los docentes, como dijo la ministra en sus entrevistas de Abril de 2015, que hay estudiantes en noveno que no saben hacer promedios (incluyéndola a ella), y no entienden una lectura.

El tercer criterio es retención, es decir se premia cuando no se expulsa a ningún estudiante, así haya llevado armas de fuego, atacado a un compañero, a un docente, haya sido sorprendido vendiendo drogas, tomando alcohol, acosando sexualmente a una compañera… nada. ¡La política es no echar a nadie!.

Cuando los alumnos “difíciles” (que no son todos pero pesan mucho) son expulsados del colegio por antecedentes disciplinarios o incumplimiento del Manual de Convivencia, aparece la normatividad vigente para defenderlos porque se les están vulnerando los derechos a la educación, que les son restituidos de inmediato. En nombre del derecho al desarrollo de la libre personalidad se han perdido la misión, la visión y los valores de las instituciones educativas. Si los alumnos no asumen compromisos ni respetan a sus profesores, ¿qué esperar de la educación?

Por supuesto, el Campo David, ni ninguno de los colegios privados paga prima por hacinamiento, promoción y retención.

Retomando, en realidad los maestros pueden vulnerar los derechos de los niños de muchas maneras: Si los miran “feo” es matoneo; si los regañan es maltrato, si los abrazan es acoso sexual. Y como también opera la ley del menor esfuerzo, si les piden la tarea, que no llevan, son unos catre…

Pregunta: ¿Se le puede exigir calidad a un docente cuyos estudiantes no pueden perder el año y encima tienen pase libre para cometer toda clase de fechorías?

Los docentes no están en contra de la evaluación como lo quiere hacer ver el gobierno, se está en contra de la evaluación como está establecida. Un docente del 1278, debe presentar evaluación para ingresar, es evaluado en el periodo de prueba y posteriormente es evaluado por su jefe inmediato de forma anual. Para ascender se deben cumplir con los siguientes aspectos, 2 evaluaciones de desempeño anual sobre el 60%, pasar la evaluación de competencias con más de 80% y esperar a que exista disponibilidad presupuestal, ya que si no existe, no puede ascender. Es este tipo de escollos, lo que se quiere superar, no es que se quiera pasar de agache la evaluación, se desea una evaluación contextualizada y que valore los mejoramientos académicos.

La implementación de la Jornada Única no es como comprar plátanos, machacarlos y hacer patacones. Para que un colegio entre a Jornada Única debe garantizar dos elementos fundamentales: alimentación e infraestructura. Es decir, el gobierno debe garantizar alimentación nutritiva y suficiente para que los estudiantes permanezcan en los colegios las 8 o 9 horas que exige esta modalidad y también que se encuentren los espacios adecuados tanto para docentes como para estudiantes, circunstancias que en la amplia mayoría de las instituciones del país no se cumple.

En primer lugar, el PAE (Plan de Alimentación Escolar) es claro en señalar que los alimentos que se dan en las escuelas, no tienen la función de suplir la alimentación que tienen los estudiantes en su hogar, sino únicamente de servir de COMPLEMENTO ALIMENTARIO. Es por eso que la calidad de los desayunos y almuerzos es pésima y por tanto, completamente desfasada para una jornada de 5 o 6 horas, mucho menos para una de 8 o 9. Y esto es en el caso de que el tal suplemento llegue a la institución, porque no es en absoluto infrecuente que no llegue.

El gobierno nacional continua cargando la responsabilidad económica a los padres de familia con cada recorte que hace al presupuesto de educación, medidas que en la crisis económica que viven la mayoría de hogares en el país que reciben la educación en instituciones oficiales, representa un obstáculo para que los niños y niñas ingresen a los colegios y deserten en el proceso. Se pasó de un refrigerio, a un desayuno, pero luego se convirtieron en complementos, es decir, complemento de desayuno y/o de almuerzo y que ronda el $ 1,340.00. Que ya ni alcanzan para un desayuno colombo francés, ya que el pan de doscientos pesos, desapareció de las panaderías.

En cuanto a infraestructura, para una Jornada Única se requiere de casilleros, salones-oficina para los docentes, dotados de material educativo y donde se garantice un clima propicio para el aprendizaje. Una infraestructura que está muy lejos de existir en las instituciones educativas públicas de este país, como podemos ver en las siguientes imágenes.

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Se congelaron los recursos para mantenimiento de instituciones educativas y nuevas construcciones se están entregando al sector privado, vía concesiones. Las instituciones públicas carecen de mobiliario adecuado, laboratorios, elementos básicos para ofrecer una clase pero si se tienen grandes sumas de dinero para construir infraestructura física y entregar en concesión.

Se desmanteló las instituciones educativas del personal de aseo, vigilancia, personal administrativo, que ahora corren por cuenta de los recursos escasos de las transferencias del sistema general de participaciones, pero en calidad de tercerizados, es decir, contratados con empresas especializadas.

Para continuar marchitando económicamente las instituciones educativas, el gobierno nacional decretó la gratuidad total del servicio educativo. Entrega a los colegios la suma de $ 6,500.00 mensuales por estudiante, para que de estos recursos, se financien todas las actividades de mantenimiento de planta física, proyectos pedagógicos, pago de servicios públicos, mantenimiento de equipos, gastos en papelería y todos los aspectos relacionados con el funcionamiento de la institución educativa.

Ahora sí, finalmente, reconocer que verdades a medias son mentiras verdaderas, una propuesta de incremento salarial del 12%, pero en 5 años, es decir un aumento real, del 2.4 anual. La brecha de salarios, según el mismo gobierno, es el 18% y de un estudio de la Universidad Nacional, es del 28.32%. La nivelación salarial no es solicitada por una necesidad, para la muestra un botón, un auxiliar administrativo del último concurso de méritos de la Procuraduría General de la nación, cuyo perfil es de bachiller más un año de universidad, ingresó en el año 2012, con un salario de $ 1’891,157.00. Un doctor en educación, que piense ingresar en el presente año a la carrera docente, ingresaría con $ 1’835,457.00, (salario 2014) lo que quiere decir que la formación profesional en el país, no cuenta para los dirigentes, un doctor en educación, gana menos que un auxiliar administrativo. En dónde se fijaría la ministra, para manifestar que en promedio un docente se gana un salario aproximado de $ 2’500,000.00; siguen las verdades a medias o las mentiras completas? La verdad es que con los docentes del 1278 y los del 2277, que suman 320,047 y con base en datos del MEN, el promedio salarial es de $1.985.891, cifra significativamente inferior al promedio general indicado por la ministra en su alocución. La prima de servicios, no es un regalo, como lo quieren hacer ver el ministro y el presidente, es una prima establecida en el sector público y lo que sí es verdad, es que no se le venía pagando al magisterio colombiano.

El gobierno nacional no tiene la intención de incrementar los recursos para mejoramiento de la calidad educativa, ya que quedó demostrado en el debate de los últimos días en el senado, donde la propia ministra confiesa que se le negó al ministerio los 4.5 billones de pesos que se requieren para adelantar las políticas que el propio gobierno ha venido formulando públicamente como la jornada única.

Fuentes:

https://sabanerox.wordpress.com/2015/03/26/las-mentiras-de-gina-parody-parte-1/

https://sabanerox.wordpress.com/2015/05/03/las-mentiras-de-gina-parody-parte-2/

http://www.elcolombiano.com/historico/la_soledad_de_los_maestros-PFEC_311952

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